En una tarde que comenzó como cualquier otra, el recinto de Son Hugo se convirtió en un escenario de pesadilla. Sobre las 12:45 horas, una caravana fue envuelta por las llamas, y lo que parecía un simple incendio pronto se transformó en un episodio desgarrador. La Policía Nacional, alertada por la magnitud del fuego, no perdió tiempo y se puso manos a la obra para dar con el responsable.
Tras intensas investigaciones, los agentes identificaron al presunto autor: un hombre español de 34 años. Fue arrestado a las 20:00 horas en Palma, después de realizar varias batidas exhaustivas alrededor del lugar del siniestro. El caos no solo afectó a la caravana inicial; las llamas se propagaron rápidamente debido a la cercanía entre los vehículos y a materiales inflamables que había por allí. En total, dos caravanas quedaron completamente calcinadas y otras cuatro sufrieron daños significativos.
Las razones detrás del fuego
A medida que avanzaban las pesquisas, quedó claro que este no era un caso cualquiera. Aunque inicialmente se pensó que el incendio podría estar vinculado a situaciones de violencia de género relacionadas con una de las afectadas, la policía descartó esa hipótesis rápidamente. El detenido no era su expareja —una situación cargada de tensiones— sino que parece haber actuado por venganza tras desavenencias con otro individuo del área.
La respuesta ante tal calamidad fue inmediata. Los servicios de emergencia se movilizaron al instante: desde la Policía Local hasta los Bomberos de Palma y personal médico del 061 para atender a quienes habían inhalado humo mientras intentaban apagar el fuego con lo poco que tenían. Las escenas eran tensas; muchos residentes estaban visiblemente nerviosos mientras trataban de contener la situación antes de que se escapara de control.
Todavía quedan muchas preguntas en el aire sobre qué pudo llevar a alguien a actuar así y cómo es posible que lleguemos a tales extremos en nuestra comunidad. ¿Qué nos está pasando?

