La situación de la vivienda en las Balears se ha vuelto insostenible, y lo sabemos todos. Solo un 8% de los jóvenes de esta comunidad ha logrado emanciparse, una cifra que es la mitad de lo que era hace apenas un año. Esto no son solo números; son vidas atrapadas en un sistema que parece no darles ninguna oportunidad.
Un Mercado Fuera de Alcance
No es ninguna sorpresa que los siete municipios más caros para comprar una vivienda en todo el Estado estén aquí, en nuestras islas. A medida que paseamos por las calles de Mallorca, nos encontramos con carteles de ‘se vende’ que parecen burlarse de nosotros. ¿Cómo se supone que podemos competir?
Aparte del desorbitado precio de la vivienda, hay otro problema escondido bajo la alfombra: la falta de transparencia sobre cuántas personas viven en asentamientos ilegales en suelo rústico. Es como si oficialmente no existieran, pero ellos están ahí, intentando sobrevivir. En este contexto, cada día se siente más como una lucha entre lo justo y lo injusto.
Las leyes agrarias actuales del Gobierno solo parecen incentivar operaciones inmobiliarias agresivas, dejando a un lado cualquier intento serio por ordenar el territorio de las islas. Y mientras tanto, nosotros seguimos viendo cómo nuestros amigos y familiares luchan para encontrar un hogar asequible.
Cada vez resulta más claro que el monocultivo turístico está tirando a la basura nuestras comunidades locales. No podemos quedarnos parados ante esta realidad.

