En el emocionante escenario del Masters 1000 de Shanghái, Alexander Zverev, quien está a las puertas de convertirse en el número uno de la ATP, comenzó su andadura con una victoria frente al local Wu Yibing. El partido se cerró con un marcador de 6-4 y 7-6 (4), pero no sin antes dejar a todos con el corazón en un puño tras una caída que hizo temer lo peor.
Desde el principio, Zverev mostró su dominio en la pista. El primer set transcurrió sin demasiados sobresaltos para él; se lo llevó con cierta comodidad. Pero todo cambió cuando llegó la segunda manga. Con el marcador empatado a 5-5 y una oportunidad clara para romper el servicio de su rival, Zverev tropezó mientras se movía hacia un lado. Fue un instante aterrador que nos hizo contener la respiración. Al caer, parecía que había sufrido un esguince en el tobillo izquierdo.
Una reacción admirable
Sin embargo, como buen competidor, Alexander no se dejó amedrentar por este contratiempo. Tras un breve descanso para recuperar el aliento, volvió a la acción mostrando una sorprendente agilidad. A pesar de que Wu le dio más pelea de lo esperado, especialmente en ese segundo set, Zverev logró mantener la calma y cerrar el encuentro en el ‘tie break’. “Él golpea cada pelota con la máxima fuerza posible”, comentó después Zverev sobre su oponente. “Pensé que estaba sacando bien, pero todo dependía de él y jugó realmente bien”, añadió satisfecho por haber superado este primer obstáculo.
Con esta victoria bajo el brazo, Zverev busca conquistar su primer título Masters 1000 desde 2024 y ya espera ansioso al próximo rival: se medirá contra el ganador del duelo entre Quentin Halys y Alexander Blockx. La emoción apenas comienza en este torneo lleno de sorpresas.

