En el corazón del paseo marítimo de Cala Millor, un restaurante ha sido cerrado por la Sanidad, generando una tormenta de comentarios y preocupaciones entre sus habituales. La noticia no solo dejó a los clientes en estado de shock, sino que también puso en el punto de mira al local tras las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Local y la Policía Nacional. Las acusaciones eran serias: problemas con la salubridad de los alimentos y condiciones laborales cuestionables.
El grito desesperado del encargado
El pasado jueves, tras una inspección que parecía más una operación policial que un control rutinario, se decidió cerrar el local provisionalmente. Pero, ¿es todo tan grave como dicen? El encargado del restaurante, visiblemente afectado por la situación, salió al paso de las acusaciones con una defensa apasionada: «Es todo mentira. Solo se nos ha roto el lavavajillas y estamos esperando la pieza para repararlo», afirmaba mientras trataba de contener su frustración.
Aunque admitió que sí hay habitaciones en el sótano para que los trabajadores descansen, negó rotundamente las acusaciones sobre horarios abusivos. «Nadie trabaja 13 horas, eso es imposible», defendía, mientras uno de sus empleados corroboraba su versión asegurando que estaba contento con su trabajo. Sin embargo, algunos compañeros se quedan a dormir algunas noches.
A pesar de las críticas sobre la calidad de la comida, el responsable insistió en que «tenemos buenas reseñas» y aseguró que no entiende cómo pueden decir lo contrario cuando ellos mismos consumen lo mismo que ofrecen a sus clientes. Mientras tanto, cada día llegan llamadas para hacer reservas; algo indica que hay quienes aún creen en su cocina.
Sin embargo, detrás de toda esta polémica parece haber un trasfondo personal. El encargado insinuó que podría haber sido víctima de un ajuste de cuentas por parte de un extrabajador con problemas económicos: «Me pidió dinero y le dije que no», comentó sin tapujos. Aún está consultando con su abogado qué pasos seguirán ahora; mientras tanto, el futuro del restaurante pende de un hilo hasta resolver todas estas deficiencias señaladas.

