La historia comienza en Manacor, donde un hombre colombiano decidió poner a prueba su suerte al volante. Sin carnet y sin seguro, se subió a una moto potente y salió disparado, ignorando las señales de los agentes de la Policía Nacional. Era el pasado sábado 5 de septiembre, cuando los policías del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) realizaban su labor preventiva en una entrada del municipio.
De repente, vieron cómo este motorista, desafiando todas las normas, les adelantaba a gran velocidad. ¿Acaso no pensó en el riesgo que suponía para los demás conductores? Al ver esto, los agentes activaron las luces y sirenas del coche patrulla, exigiendo al conductor que se detuviera. Pero él no tenía intención de hacer caso; aceleró aún más y comenzó una peligrosa fuga que duraría varios kilómetros.
Una persecución llena de maniobras temerarias
Lo que siguió fue una secuencia digna de una película: frenazos bruscos y maniobras arriesgadas entre coches. Hasta llegó a circular por el arcén en sentido contrario. Una locura total. A pesar del esfuerzo policial por detenerlo, logró abandonar la carretera. Pero aquí no termina la historia; gracias a su matrícula y un tatuaje distintivo visible durante la huida, los agentes pudieron avanzar en su identificación.
La Brigada Local de Policía Judicial tomó cartas en el asunto e inició la búsqueda del fugitivo. Después de indagar un poco más, descubrieron que este individuo no solo carecía de permiso para conducir sino que además su motocicleta no contaba con el seguro obligatorio vigente.
Finalmente, tras unos días acudiendo a varias pistas y con ese singular tatuaje como pista clave, lograron dar con él y proceder a su detención como presunto autor de delitos graves contra la seguridad vial y desobediencia. Así es como un acto imprudente puede terminar llevándote detrás de las rejas.

