La Isla ha sido testigo de un cambio de clima que ha dejado a más de uno con la boca abierta. En esta ocasión, Son Bibiloni ha sentido el peso de la tormenta, y no precisamente en forma de lluvia suave. Las lluvias torrenciales han caído con fuerza, afectando gravemente la ciudad deportiva Antonio Asensio. ¿Quién podría imaginar que un día normal se convertiría en un verdadero caos?
La furia del viento y el agua
En cuestión de minutos, lo que comenzó como una tarde tranquila se tornó en un espectáculo aterrador: árboles caídos, pancartas volando y vallas desmoronadas como si fueran simples juguetes. A las 14:00 horas, el viento arremetió sin piedad, dejando su rastro destructivo por toda la instalación. Y es que estas instalaciones, que apenas unas horas antes estaban llenas de vida gracias al entrenamiento del primer equipo del Mallorca, ahora parecen heridas tras el paso del temporal.
A pesar del desastre, ya se están haciendo planes para reconstruir lo dañado en las próximas horas. Sin duda, un reto que muchos afrontan con determinación y esperanza. ¿Pero quién puede ignorar el impacto que estos fenómenos climáticos tienen sobre nuestras comunidades? Este temporal nos recuerda una vez más lo frágiles que somos ante la naturaleza.

