En Cala Millor, la tranquilidad se ha visto interrumpida por una intervención policial que dejó a muchos boquiabiertos. La Policía Nacional y la Policía Local de Sant Llorenç des Cardassar unieron fuerzas para poner fin a lo que se estaba convirtiendo en una auténtica vergüenza: un restaurante que no solo servía alimentos en condiciones deplorables, sino que también trataba a sus empleados como si fueran piezas de usar y tirar.
El 23 de julio, alrededor de la 1 del mediodía, varios agentes hicieron acto de presencia en el local después de recibir alertas sobre la explotación laboral de trabajadores extranjeros en situación irregular. ¿Y qué encontraron? Un panorama desolador. De los 15 empleados presentes, tres estaban trabajando sin papeles y los otros 12 eran víctimas de un engaño: contratados a media jornada pero currando hasta 13 horas diarias, ¡los siete días de la semana!
Una cocina que da miedo
No solo eso; los inspectores también hallaron múltiples deficiencias sanitarias. Las condiciones para cocinar eran tan malas que podríamos estar hablando de un verdadero peligro para la salud pública. La cadena de frío brillaba por su ausencia, y los trabajadores manipulaban alimentos sin las mínimas medidas higiénicas. Además, sus habitaciones estaban ubicadas junto a la cocina y los almacenes, con un ambiente asfixiante y oloroso.
A raíz de esta serie de descubrimientos, el restaurante fue clausurado inmediatamente. La empresa tiene ahora diez días para corregir todas estas fallas si quiere volver a abrir sus puertas al público. Sin embargo, esto no exime a los responsables del establecimiento de enfrentar posibles sanciones administrativas.
Pero eso no es todo; el Grupo de Extranjería ya está trabajando en la expulsión de esos tres trabajadores ilegales mientras investigan si se han vulnerado sus derechos laborales. Y así continúa este oscuro capítulo en el corazón turístico de Mallorca. La lucha contra la explotación laboral sigue viva gracias al esfuerzo conjunto entre las diferentes entidades involucradas.
La Policía Nacional ha dejado claro que seguirán con las inspecciones durante las próximas semanas. En esta temporada alta turística, es crucial proteger a quienes son más vulnerables y asegurar que nadie tenga que trabajar en esas condiciones infrahumanas.

