El pasado sábado, 25 de julio, el ambiente estaba cargado de tensión cuando las autoridades griegas anunciaron que habían logrado interceptar y destruir dos misiles balísticos que se lanzaron desde Yemen, con destino a una refinería en Arabia Saudí. Todo esto gracias a los sistemas Patriot que Grecia tiene desplegados allí desde 2021. Sí, la situación en Yemen sigue siendo una auténtica pesadilla.
Una respuesta rápida ante la amenaza
El Ejército griego no tardó en hacer público un comunicado donde explicaba lo sucedido: «A las 7.15 horas (hora de Grecia), la artillería de misiles guiados Patriot de la Fuerza Helénica de Arabia Saudí (ELDYSA) ha neutralizado con éxito un ataque procedente de Yemen». No es cualquier cosa; estaban defendiendo una importante refinería situada en Yanbu, uno de esos lugares clave para el suministro energético.
Mientras todo esto ocurría, los rebeldes hutíes se jactaban del ataque a través de sus canales. Justo antes, habían reivindicado otro ataque con proyectiles sobre Jizán, al sur del país saudí. Este último fue parte de una represalia por los bombardeos que la coalición internacional liderada por Riad había llevado a cabo contra posiciones insurgentes en Hodeida.
Así están las cosas: guerras lejanas que nos impactan aquí y ahora. Y mientras tanto, algunos líderes siguen haciendo política como si nada pasara. La realidad es dura y compleja, y esta historia solo nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra paz.

