En una tarde cualquiera del Paseo Marítimo de Palma, un hombre de 54 años, originario de Italia, decidió que era buena idea subirse a su moto. Pero claro, no contaba con el pequeño detalle de estar completamente ebrio. Así lo vieron varios transeúntes en la calle Marquès de la Sènia y rápidamente dieron aviso a los agentes locales. A eso de las 20:05 del jueves pasado, la situación ya comenzaba a complicarse.
La resistencia no siempre es una opción
Cuando llegaron los policías de la Unidad de Seguridad Integral (USEI), se encontraron con el individuo al lado de su motocicleta, mostrando síntomas claros de haber estado disfrutando un poco más de la cuenta. En lugar de aceptar que debía dejar su vehículo en manos responsables, el hombre optó por un comportamiento desafiante y grosero. No solo se negó a identificarse, sino que cuando llegó la grúa para retirar su moto, ¡se desató! Comenzó a dar patadas a los agentes como si eso fuera a cambiar su suerte.
Al final, después de un forcejeo innecesario y una falta total de respeto hacia las autoridades, lo arrestaron por atentado contra la autoridad. Durante el registro se confirmó que era efectivamente quien decían ser: un italiano con demasiadas copas encima. Una vez controlada la situación, fue llevado al cuartel de San Ferran para seguir con los trámites necesarios antes de pasar ante un juez. Y así es como una simple salida se convierte en un episodio digno de recordar.