Era una mañana cualquiera en Palma, cuando un joven de 24 años decidió convertir la tranquilidad del bar en un escenario de miedo. Con un cuchillo de cocina en mano, comenzó a amenazar a los clientes y al dueño del local. Todo sucedió rápidamente; eran alrededor de las 10:00 horas en la calle Cabo Formentor, y lo que comenzó como una jornada normal se tornó en pesadilla.
Aquellos presentes no se quedaron de brazos cruzados. Los gritos resonaban mientras el 091 recibía llamadas desesperadas alertando sobre este individuo armado que lanzaba amenazas de muerte. Antes de que la policía pudiera llegar, los clientes decidieron hacerse valer y se defendieron golpeando al atacante con el mobiliario del bar. ¿Qué más podían hacer? Era su seguridad lo que estaba en juego.
El desenlace inesperado
Cuando finalmente llegaron los agentes, encontraron al joven desangrándose por una herida abierta en la cabeza, resultado del altercado con los demás. Una ambulancia llegó rápidamente y los sanitarios le atendieron antes de llevarlo a la comisaría de s’Escorxador.
Parece que el drama no terminó ahí; ya dentro del calabozo, el chico mostró comportamientos violentos, lo que llevó a las autoridades a tomar la decisión de trasladarlo a Son Espases, donde ahora está ingresado en Psiquiatría. Todo un giro inesperado para una mañana que prometía ser tranquila.

