El pasado 16 de febrero, Mariano Planas Garriga nos dejó en Asunción, Paraguay, víctima de un paro cardíaco. Con su partida, se apaga una voz casi silenciosa pero crucial en la historia de Casa Planas y, por ende, en la memoria colectiva de Mallorca. Hijo del fundador Josep Planas i Montanyà, Mariano fue ese pilar invisible que mantuvo a flote un centro de creación que aún brilla bajo la dirección de su hija Marina.
Desde sus inicios en 1947, Casa Planas no solo se dedicó a la fotografía; se convirtió en un archivo viviente del boom turístico balear y los cambios sociales y políticos que lo acompañaron. Con más de 700 reportajes realizados entre los años 50 y 90, Mariano tuvo una misión clara: preservar este patrimonio visual para las futuras generaciones. A través del lente familiar se retrataron momentos clave que definieron nuestra identidad insular.
Un Líder Ante las Adversidades
Nacido el 10 de mayo de 1952 en Palma, Mariano asumió el mando con solo veintiún años. La empresa enfrentaba una crisis profunda; su padre había dejado un legado cargado de deudas. Pero él no se rindió. Enfrentó desafíos titánicos y transformó la compañía en un ejemplo a seguir. Se formó rápidamente en dirección empresarial mientras luchaba por mantenerla viva ante la llegada implacable de grandes centros comerciales que amenazaban a los pequeños negocios.
Bajo su liderazgo, decidió innovar: externalizó laboratorios fotográficos y modernizó procesos cuando muchos dudaban del paso al digital. Como bien dijo alguna vez en una entrevista: «La fotografía analógica está cambiando radicalmente». Su pasión por la tecnología lo llevó a ser pionero también en la instalación de ordenadores dentro del sector fotográfico.
Cerró sus puertas como negocio tradicional en 2002, pero no fue el fin sino un nuevo comienzo bajo la dirección de Marina Planas. Gracias a su esfuerzo incansable, este archivo existe hoy para reinterpretar nuestro imaginario turístico desde una mirada contemporánea.
Mariano viajaba con alegría por Paraguay cuando sufrió el fatal incidente; tenía Alzheimer pero siempre fue amado y recordado por quienes lo rodeaban. Su legado vive no solo en las imágenes capturadas sino también en cada rincón cultural que representa Mallorca hoy día.
En diciembre pasado pudo recibir honores como la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Palma por el centenario del nacimiento de su padre; un reconocimiento merecido para alguien cuya labor siempre estuvo lejos del foco mediático pero cuyo impacto es innegable.
Agradecemos profundamente todas las muestras de cariño hacia su familia durante estos difíciles momentos. El velatorio será este viernes 27 desde las 14:30 hasta las 21:00 hrs en el tanatorio Son Valentí del Cementerio Municipal de Palma.

