«Agarré mi pasaporte y salí corriendo». Así comienza la historia de quienes se vieron atrapados por las llamas en un poblado barraquista cerca de Son Gotleu. Imagina la desesperación, el pánico reflejado en sus ojos mientras intentaban salvar lo poco que les quedaba. Con cada segundo contando, no había tiempo para pensar; solo actuar. Muchos, con una mezcla de miedo y determinación, lograron escapar dejando atrás recuerdos que jamás podrán recuperar.
La lucha y la comunidad
Los testimonios son desgarradores y revelan una realidad que duele escuchar. “No solo perdimos nuestras casas, sino también nuestra tranquilidad”, comparte uno de los afectados. Este incendio no es solo una tragedia personal; es un grito colectivo por atención a situaciones que llevan años olvidadas. Cada día enfrentan no solo la pérdida material, sino también la incertidumbre del mañana. La comunidad se ha unido más que nunca, intentando reconstruir lo que quedó en pie tras las llamas, apoyándose mutuamente en este difícil camino hacia la recuperación.

