Este miércoles, la azotea del Nakar Hotel de Palma fue testigo de un evento muy especial: la presentación del 93º Gran Premi Nacional de Trot. Una cita que no solo es una carrera, sino todo un acontecimiento que transforma el hipódromo de Son Pardo en el corazón del trote nacional. Allí estaban, entre sonrisas y anhelos, Pedro Bestard, vicepresidente segundo y conseller de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes del Consell de Mallorca, junto a Juan Antonio Rosselló, presidente de la Federació Balear de Trot.
Un trofeo con historia
La gran novedad este año es la creación de un trofeo nacional fijo, que no solo es una pieza artística increíblemente valiosa; también será un homenaje permanente a todos los ganadores que han dejado su huella en esta competición. «Este trofeo simboliza nuestro deporte y será un legado para las futuras generaciones», compartió Rosselló con pasión. Y es que esta prueba representa mucho más que una simple carrera: está profundamente arraigada en nuestra tradición mallorquina.
Bestard no se quedó atrás al resaltar el peso histórico del Gran Premi dentro del deporte balear. Mencionó cómo el compromiso institucional se ha traducido en un crecimiento significativo en número de carreras y premios. «Por primera vez llevamos el trote a ferias turísticas como Fitur e ITB, ¡y planeamos hacerlo también en Londres!», subrayó, mientras recordaba lo vital que es dar a conocer nuestro rico patrimonio cultural y rural.
Aparte del trote emocionante, habrá actividades para todos los aficionados durante ese gran fin de semana. La competencia reunirá a los mejores ejemplares de la nueva generación y promete ser inolvidable. Así que marquen sus calendarios: ¡el espectáculo está por llegar!

