En el parque Joanot Colom, un hombre se encuentra arrullado por la noche sobre un improvisado lecho de cartones y un somier metálico, rodeado de montañas de basura. Este rincón del barrio Son Gotleu, que alguna vez fue un espacio para disfrutar, ha caído en un estado de abandono alarmante. Desde hace tiempo, uno de sus extremos se ha transformado en un asentamiento donde personas sin hogar intentan sobrevivir. Pero lo que antes era solo un lugar marginal se ha convertido en algo mucho más preocupante.
Un entorno degradante
Los vecinos han comenzado a alzar la voz. Aquellos que pasean por el parque o trabajan cerca han notado cómo el ambiente se ha vuelto cada vez más hostil. «Yo no traería a mis hijos aquí», comenta una madre angustiada mientras observa a su alrededor. La situación es aún más grave considerando la proximidad de varios colegios; los padres y docentes ya han denunciado la presencia visible de toxicómanos, sobre todo durante los horarios de entrada y salida del alumnado.
La situación actual es desesperante: en el fondo del parque, una zona llena de árboles se ha convertido en un vertedero clandestino. Envases vacíos y otros desechos cubren el suelo donde algunos residentes duermen en hamacas o colchones rudimentarios, protegidos solo por sombrillas desgastadas. Aquí conviven inmigrantes norteafricanos y personas con problemas de adicción que inyectan sus dosis sin ningún tipo de vergüenza.
Aquellos que trabajan para mantener limpio este espacio público están cansados; aunque han realizado varias limpiezas profundas, la suciedad regresa rápidamente. «Es como si no valiera la pena», dice uno de los vecinos mientras pasea a su perro, observando con impotencia lo que debería ser un lugar agradable para todos. «Es una pena ver cómo esto va a peor día tras día…».
Más allá del tema higiénico, muchos piden mayor presencia policial para disuadir a los toxicómanos y evitar situaciones peligrosas. Para muchos vecinos, este parque se ha convertido en una zona evitada; simplemente no quieren arriesgarse al llevar a sus hijos e hijas al área infantil cuando hay tantas incógnitas flotando en el aire.

