La navegante mallorquina Aina Bauzá, del Club de Vela Port d’Andratx, está a punto de embarcarse en una nueva aventura que la llevará desde el puerto francés de Saint-Malo hasta Pointe-à-Pitre, en la hermosa isla de Guadalupe. En total, son 3.542 millas náuticas, lo que equivale a unos 6.560 kilómetros, y este recorrido es parte de la famosa Ruta del Ron. Este año será especial para Aina, ya que se trata de su cuarta travesía al Atlántico, siguiendo los pasos del legendario Javier Sansó, el único isleño que ha competido en las pruebas oceánicas más exigentes como la Vendée Globe.
Un reto lleno de emoción y preparación
Aina estima que estará en el mar alrededor de «unos 17 días» a bordo de su nueva embarcación de doce metros. Tiene previsto llegar a Saint-Malo entre el 14 y el 18 de octubre, justo antes del inicio del mediático Village que comienza el 20. Este evento atrae a miles de aficionados y no podría haberlo conseguido sin el apoyo incondicional de sus patrocinadores: Roca, AFTRANS, Balearic Helicopters y Calisto Consulting, así como la colaboración del Club de Vela del Port d’Andratx y la Alice Milliat Foundation.
Después de completar todas las millas necesarias para su clasificación, Aina ya empieza a soñar con el momento en que zarpe. En su última visita a Mallorca antes del gran día confiesa: «será un alivio después de tantos meses llenos de trabajo y nervios». Para ella, ese instante representará una mezcla perfecta entre desafío y disfrute; está lista para dejar atrás los nervios y sumergirse en esta emocionante aventura.
Afronta esta regata como debutante en solitario; aunque reconoce que es un gran reto, su ilusión le da fuerzas para seguir adelante. A pesar de las dificultades encontrando patrocinadores locales en Mallorca, le sorprende cada día más «el impacto real que tiene la Ruta del Ron». No hace mucho firmó autógrafos en un evento celebrado en París mientras sonríe al recordarlo.
Sabe que su principal objetivo es claro: «acabar», llegar hasta Guadalupe es una meta ambiciosa pero está convencida: «llevo tiempo preparándome y eso me hará más fuerte». A largo plazo tiene sueños aún más grandes; dar la vuelta al mundo sería increíble. Aunque entiende que participar en la Vendée Globe requiere mucho esfuerzo económico y logístico, también tiene otras paradas previas fijadas como la Ocean Race. Sin embargo, por ahora siente una inmensa satisfacción: «Poder estar en la línea de salida», concluye Aina con determinación.

