El Mirandés ha demostrado que sabe salir adelante, incluso cuando parece que todo está en contra. Este fin de semana, el estadio de Anduva se llenó de emoción al ver cómo el equipo remontaba ante el Real Valladolid, un partido que no solo les dio tres puntos vitales, sino que también les permitió dejar atrás momentáneamente ese indeseado ‘farolillo rojo’. Sin embargo, esto es solo el principio; aún hay mucho camino por recorrer.
La lucha continúa
Las cuentas son claras y no admiten errores. Con una media de 48,61 puntos necesarios para la salvación en esta Segunda División con 22 equipos, los jugadores saben que cada partido cuenta. Mirando hacia atrás, muchos equipos han descendido incluso con 50 puntos; así que cada gol es un pequeño milagro en esta travesía llena de altibajos. La historia reciente nos recuerda al Córdoba de Sandoval, que logró una épica remontada hace unos años y dejó a muchos sorprendidos.
Carlos Fernández se ha convertido en un baluarte para el equipo. Su undécimo gol fue crucial y lo celebró como si fuese una auténtica victoria personal: “Lo necesitábamos”, decía tras el partido. Es evidente que no se conforma con este éxito pasajero; todos saben que deben encadenar victorias para tener alguna opción real de mantenerse en la categoría.
No podemos olvidar a Unax del Cura, quien irrumpió con fuerza en este encuentro. A pesar de su juventud y inexperiencia, demostró tener madera para grandes cosas al marcar el tanto del empate justo cuando más lo necesitaban. La presión sobre él fue grande, pero salió airoso y dejó claro que tiene un futuro brillante por delante.
A medida que avanzamos hacia el final de la temporada, recordamos cómo hace poco más de un año también luchaban hasta el último suspiro por mantener su lugar en esta categoría. Las comparaciones son inevitables y las expectativas están altas. Pero lo cierto es que nadie se rinde; el Mirandés ha demostrado ser un guerrero incansable y está decidido a seguir luchando hasta el final.

