Fede Valverde ha aterrizado en Uruguay con la emoción a flor de piel. Este centrocampista del Real Madrid, que asume el rol de capitán bajo la dirección de Marcelo Bielsa, no oculta su deseo ferviente de levantar la Copa del Mundo. «Es lo que siempre soñé desde chiquito: jugar con mi selección y alzar ese trofeo tan anhelado», comentó en el aeropuerto, aunque también pidió ir «paso a paso».
Un referente dentro y fuera del campo
Valverde se siente un auténtico referente en el vestuario. Consciente de la importancia de mantener la unión del grupo, destacó cómo el equipo buscará igualar las hazañas de Sudáfrica 2010, cuando Uruguay alcanzó las semifinales. «Nos encantaría hacer sentir orgulloso al país», enfatizó.
Respecto a su reciente enfrentamiento con Aurélien Tchouaméni, Valverde se mostró agradecido por el respaldo recibido tanto del club como de los aficionados. «A veces hay que atravesar obstáculos dentro del fútbol y en la vida para aprender y crecer», reflexionó, mostrando una madurez admirable. Su intención es utilizar esta experiencia para convertirse en un mejor líder.
Aún así, Valverde no pudo evitar expresar su tristeza por la ausencia de su compañero Nahitan Nández en esta convocatoria mundialista: «Me siento mal por él; llevamos años jugando juntos y sé lo difícil que es esto para él».
En cuanto a su disposición táctica, aceptó sin dudarlo cualquier reto que le presente Bielsa: «Estoy disponible para lo que necesite». Y es que Valverde tiene claro que la actitud del equipo en sus últimos encuentros ha sido positiva, especialmente ante Inglaterra donde lograron un buen rendimiento defensivo y ofensivo.
Con cada paso firme hacia el Mundial, Fede Valverde nos recuerda lo valioso que es tener un fuerte apoyo detrás y cómo eso puede marcar la diferencia en momentos cruciales.

