MADRID, 11 Jul. (EUROPA PRESS) – La localidad de Sumi, en el noreste de Ucrania, ha sido escenario de una tragedia desgarradora. Al menos cinco personas han perdido la vida y otras 31 han resultado heridas tras un brutal ataque de las fuerzas rusas. Entre los fallecidos se encuentran tres hombres, de 54, 66 y 58 años, además de una niña de solo 13 años. Un doloroso recordatorio del costo humano que conlleva esta guerra.
El gobernador militar Oleg Hrigorov no pudo ocultar su consternación al confirmar la noticia a través de las redes sociales: “Muy a nuestro pesar, un hombre que estaba herido ha muerto en el hospital. El balance del ataque ruso con una bomba guiada sobre Sumi asciende a cinco muertos”. La angustia también se siente entre los heridos, ya que cinco de ellos están en estado grave.
El impacto del horror y la destrucción
Aproximadamente a las 14:30 horas, un proyectil ruso impactó cerca de una parada de autobús y una gasolinera, dejando un rastro devastador. Se han reportado daños significativos: siete edificios dañados, cuatro coches destrozados y varios establecimientos destruidos, incluyendo un restaurante y una cooperativa de garajes. La gravedad de la situación es tal que las autoridades ucranianas han instado a la población a mantenerse alejada de las gasolineras por el riesgo latente de nuevos ataques.
En medio del caos, la Comisión de Crímenes de Guerra ucraniana ya está investigando estos horrendos actos. Y mientras tanto, el luto se apodera del corazón colectivo; es imposible no sentirlo. La comunidad debe seguir adelante ante tanto sufrimiento e incertidumbre.

