El fútbol argentino se viste de luto. Este sábado, 11 de julio, nos dejó Antonio Ubaldo Rattín, un ícono que no solo fue el alma de Boca Juniors, sino también un emblema para nuestra selección nacional. A sus 89 años, su partida ha dejado un vacío difícil de llenar. Desde el club xeneize han expresado su dolor con unas sentidas palabras: «Con mucho pesar lamentamos el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, ídolo y emblema de nuestra Institución. Acompañamos a su familia y seres queridos en este difícil momento. Hasta siempre, Rata».
Una carrera llena de pasión y entrega
Rattín vivió y respiró Boca Juniors. Durante catorce temporadas defendió con orgullo la camiseta azul y oro, participando en 382 partidos donde anotó 28 goles y se llevó cinco títulos argentinos bajo el brazo. Su trayectoria comenzó en un escenario soñado: el Superclásico contra River Plate en La Bombonera, donde debutó con apenas 19 años. Desde aquel entonces, nunca más cambió de colores y se convirtió en uno de los mayores exponentes del espíritu xeneize.
Su legado va más allá del club; la historia lo recuerda como capitán de la selección argentina durante los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. Pero fue en Wembley donde protagonizó uno de los momentos más recordados del fútbol mundial. En aquel partido contra Inglaterra, tras una confusión arbitral que lo llevó a ser expulsado por el alemán Rudolf Kreitlein, Rattín se negó a abandonar el campo hasta que un intérprete apareciera para entenderse mejor con el árbitro. Al final salió entre protestas mientras apretaba con rabia el banderín del córner británico.
Esa escena no solo marcó su carrera; también transformó la forma en que se arbitran los partidos a nivel internacional. De hecho, inspiró la creación del famoso sistema de tarjetas amarillas y rojas que todos conocemos hoy.
Rattín colgó las botas en 1970 tras un homenaje memorable en La Bombonera y continuó ligado al fútbol como entrenador. En 2015, Boca le rindió tributo erigiendo una estatua suya en el Museo de la Pasión Boquense; un reconocimiento justo para quien dedicó toda su vida al club y se convirtió por derecho propio en leyenda.

