Era una mañana tranquila en Cala Beltrán, un rincón de Llucmajor donde el mar suele ser el protagonista. Sin embargo, para un grupo de jóvenes que pasaron la noche acampando allí, la jornada tomó un giro sorprendente. Mientras disfrutaban del paisaje, se encontraron con un fardo sospechoso flotando en el agua, y al acercarse descubrieron que estaba repleto de pequeños paquetes de cocaína.
La noticia corrió como la pólvora y pronto la Guardia Civil llegó al lugar para asegurarse de que todo estuviera bajo control. El aviso había llegado a través del servicio de emergencias 112, y no tardaron en desplegarse varios agentes para investigar el contenido del bulto encontrado. Con gran asombro, confirmaron que se trataba de un único fardo considerablemente grande con muchos paquetes más pequeños dentro.
Una operación complicada
A medida que los agentes comenzaron a trabajar, se dieron cuenta de que las características del terreno complicaban las cosas. La orografía accidentada y el acceso difícil a Cala Beltrán hicieron que llevar el fardo completo hasta los vehículos fuera casi imposible. Así que tuvieron que recurrir a una táctica más laboriosa: desglosar el fardo y sacar cada paquete uno por uno.
Finalmente, tras un esfuerzo considerable y mucha paciencia, lograron extraer todos los paquetes para su posterior análisis. Este descubrimiento ha generado una gran expectación entre los vecinos y visitantes del área, dejando a todos preguntándose sobre la procedencia de esa droga.

