Era un día cualquiera en Palma, pero el destino tenía otros planes. Una mujer octogenaria, al volante de su coche, se encontraba circulando por la rotonda del camí de Son Hugo cuando, de repente, un pequeño detalle cambió todo: ¡su zapato de tacón se salió! Este desliz inofensivo provocó que perdiera el control de su vehículo y, en un instante, la tranquilidad del mediodía se transformó en caos.
El momento del accidente
A las 13:45 horas del 22 de septiembre, el turismo terminó subiendo a la acera y chocando contra un árbol. La escena fue impactante; tanto la conductora como su acompañante resultaron heridas y tuvieron que ser trasladadas a una clínica privada para recibir atención médica. Los servicios sanitarios llegaron rápidamente tras una llamada que alertó a la Policía Local.
Los agentes de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) no tardaron en hacerse cargo de la situación. Después de investigar lo sucedido y escuchar el testimonio de la conductora, quedó claro que aquel zapato desatado había sido el causante del problema. Al intentar evitar chocar con el coche que estaba delante, desvió bruscamente su trayectoria hacia la derecha. El impacto fue inevitable: primero golpeó el bordillo y luego se estrelló contra un robusto árbol.
Afortunadamente, aunque las dos ocupantes sufrieron policontusiones y diversas lesiones, recibieron atención médica oportuna gracias a los valientes sanitarios que acudieron al lugar. Y para despejar cualquier duda sobre su estado al volante, los policías realizaron una prueba de alcoholemia a la conductora, cuyo resultado fue negativo.
No obstante, lo más llamativo aquí es cómo algo tan simple como un calzado inapropiado puede tener consecuencias tan graves. La UVAC concluyó que este desafortunado incidente fue producto de una conducción negligente por no usar zapatos adecuados que le permitieran tener el control total del vehículo. Una lección dura pero necesaria para todos nosotros.

