La situación en España se ha vuelto crítica. Los incendios forestales no dan tregua, y este domingo nos encontramos ante un panorama desolador. En Navaluenga, Ávila, la lucha contra el fuego se intensifica, pero aún hay múltiples frentes activos que amenazan con expandirse. Ya han consumido más de 152.000 hectáreas, una cifra alarmante que supera seis veces lo registrado en 2025.
Una Alerta Incesante
Hasta ahora, se han contabilizado 32 grandes incendios, frente a los escasos siete del año pasado en estas mismas fechas. En Castellón, la Generalitat Valenciana ha emitido un mensaje de alerta por el incendio en la Vall d’Uixó, instando a los vecinos a cerrar puertas y ventanas para evitar inhalar humo tóxico. La recomendación es clara: “Permanezcan en interiores y mantengan el aire acondicionado apagado”.
A medida que las llamas avanzan sin control, más de 16.000 personas han sido evacuadas de sus hogares en al menos 15 localidades afectadas. Las autoridades han movilizado veinte medios aéreos para intentar frenar la devastación.
Afortunadamente, el incendio en Cuacos de Yuste (Cáceres) ha sido declarado extinguido tras una noche angustiante que llevó al desalojo preventivo de un campamento infantil cercano al Monasterio de Yuste. Los niños ya están regresando a casa.
Por otro lado, el presidente de Castilla-La Mancha ha anunciado que comenzarán a levantarse las restricciones por el incendio de La Mierla (Guadalajara), permitiendo así que los evacuados regresen a sus hogares poco a poco.
No obstante, el drama continúa: actualmente hay 39 municipios evacuados, repartidos entre Ávila y Madrid, además de algunos confinamientos adicionales. Más de 100.000 personas están afectadas, algunas obligadas a dejar todo atrás debido a la voracidad del fuego.
Nuestro país necesita urgentemente un Pacto de Estado frente a esta Emergencia Climática; no solo es una cuestión de seguridad sino también un deber moral hacia nuestras comunidades y nuestro futuro.

