Era un amanecer cualquiera en Vegueta, pero este domingo prometía ser diferente. A las 5:00 de la mañana, mientras la ciudad aún dormía, un grupo de valientes comenzaba a congregarse en la calle Herrería. La llamada había sido clara: el famoso fotógrafo Spencer Tunick quería capturar algo más que imágenes; buscaba crear una experiencia colectiva vibrante y llena de significado.
Una obra que desafía y celebra
Pronto, el silencio habitual del casco histórico se llenó de risas nerviosas y murmullos expectantes. Lo que siguió fue una transformación asombrosa. Más de un centenar de personas se despojaron no solo de sus ropas, sino también de sus miedos, convirtiéndose en lienzos humanos para la obra ‘Gran Spectrum’. Este evento formaba parte del festival Culture & Business Pride 2026, donde cada cuerpo desnudo contaba una historia única.
Bajo la mirada atenta de Tunick, los participantes se aplicaron con esmero maquillaje corporal en once colores distintos, buscando emular un «jardín coralino submarino». Sí, has leído bien: once tonos vibrantes danzando sobre pieles expuestas al aire fresco del alba. Con cada pincelada, cada persona no solo se pintaba a sí misma, sino que contribuía a un mensaje más profundo sobre diversidad y visibilidad para el colectivo LGTBIQA+.
Tunick dejó claro desde el principio que los verdaderos protagonistas eran ellos: «Ellos son la pintura y el alma de la obra». Su habilidad para convertir lo vulnerable en poderoso es un arte en sí mismo; logra que lo ordinario se convierta en extraordinario a través del valor compartido. Y así fue como Las Palmas vivió una jornada histórica llena de color, conexión y reivindicación.

