Era una mañana cualquiera en Madrid cuando Alba Martín, con el cansancio acumulado tras una larga noche de trabajo, decidió volar a Palma. Sin dormir, llegó al Parc de la Mar justo a tiempo para encontrarse con su amiga Rosa Gálvez, quien había hecho un sacrificio similar desde Sevilla. Mientras tanto, en la catedral, otra fanática, Irene González, aguardaba ansiosa desde las seis de la mañana por ver a su ídolo.
La espera y el amor por la música
Irene salía de casa con su padre José Miguel a primera hora del día; el reloj marcaba las cinco cuando iniciaron su camino. Un avión aterrizaba en Son Sant Joan alrededor de las 9:15 horas y ahí estaba Alba, mostrando con orgullo un tatuaje de Rels B que decía ‘A new star’, una frase que resuena profundamente entre sus seguidores. «Cuando regrese a Madrid tendré que trabajar otra vez», decía mientras sonreía.
A pesar del madrugón, Irene estaba lista para disfrutar del concierto. Ella también lleva un tatuaje del título ‘Sonríe’, porque este artista le ha ayudado a superar momentos difíciles. «Gracias a él he superado una depresión», confesaba emocionada.
Las historias como las de estas jóvenes están llenas de amor por la música. Desde 2018, Rosa ha asistido a casi todos los conciertos y cada nuevo disco ha coincidido con etapas importantes de su vida sentimental. ¿Y cómo no? Rels B se expresa con letras que tocan el alma.
Mientras esperaban frente al escenario, otros fans compartían sus experiencias sobre lo que significa este artista para ellos. Iván Bartolomé había viajado desde Valencia solo para vivir esta experiencia: «Rels B representa nuestra isla en el mundo». La admiración era palpable en cada rincón del Parc.
Mallorca está viva, resonaban las voces entre los asistentes mientras esperaban con ansias el inicio del espectáculo. El ambiente vibrante reflejaba no solo admiración por el cantante sino también un profundo sentido de comunidad entre todos los presentes.

