En algún momento de su carrera, Adri Fuentes se encontró al borde del abismo. Después de una etapa complicada en Lugo, donde prácticamente desapareció del equipo y pasó más tiempo en el banquillo que en el campo, llegó a pensar que tal vez el sueño del fútbol profesional se le estaba escapando. «Se me pasó por la cabeza que no iba a llegar», confiesa con sinceridad desde Son Bibiloni.
Un nuevo comienzo en Tarazona
Después de una temporada desastrosa y sin equipo, el 13 de agosto sonó su teléfono. Era Juanma Barrero, el entrenador del Tarazona, ofreciéndole una nueva oportunidad. A pesar de estar en Primera RFEF nuevamente, Adri decidió lanzarse a la piscina y aceptar la propuesta. Y vaya si le salió bien: allí recuperó su mojo, marcando 16 goles y abriendo las puertas hacia un futuro prometedor.
Su paso por Tarazona fue clave para relanzar su carrera y así logró regresar al Córdoba, esta vez ya en Segunda División. Por fin había llegado al fútbol profesional español después de tantas idas y venidas. Sin embargo, a sus 30 años como delantero del Mallorca, Adri no quiere echarse atrás ni conformarse con lo que ha logrado hasta ahora.
Aunque su trayectoria no ha sido fácil –incluso tuvo una experiencia internacional jugando cedido en Croacia– cada tropiezo lo ha hecho más fuerte. Esa etapa en Lugo fue crucial; él mismo reconoce que si no hubiera tocado fondo allí quizás hoy no sería el futbolista que es.
Ahora mira hacia adelante con la ilusión intacta y un deseo ferviente de seguir creciendo. Su historia nos recuerda que a veces los caminos son tortuosos, pero también llenos de oportunidades si estamos dispuestos a luchar por ellas.

