En un día que parecía tranquilo, la Policía Local de Palma se topó con una situación que no esperaban. Era el 23 de julio, sobre las 11:20 de la mañana, cuando los agentes de la Unitat d’Intervenció Inmediata detectaron movimientos sospechosos en Son Banya. Una retroexcavadora estaba trabajando a plena luz del día, desenterrando tierra en un solar que pertenece al IBAVI, y todo ello sin ningún tipo de permiso.
Un intento más del supermercado de drogas
Este nuevo intento del conocido como ‘supermercado de drogas’ mallorquín tenía un único objetivo: facilitar accesos para seguir promoviendo el tráfico ilegal en el asentamiento. Los policías estaban allí precisamente porque habían recibido órdenes de vigilar y controlar estas construcciones ilegales que los residentes intentan llevar a cabo constantemente. Al llegar al lugar, vieron cómo la máquina retroexcavadora operaba sin ningún tipo de autorización.
Cuando los agentes se acercaron al operario, un hombre marroquí de 46 años, este no supo dar explicaciones coherentes y afirmó no tener documentación ni del vehículo ni propia. Excusándose en que buscaba chatarra y que la retroexcavadora era prestada por un amigo, rápidamente quedó claro que su historia no tenía sentido.
Poco después llegó el arrendatario español de 47 años con el contrato correspondiente, pero tras varias contradicciones terminó reconociendo haber hecho trabajos previos en caminos del poblado por los cuales ya había sido denunciado. Esto solo confirmó lo que todos temían: sabía perfectamente para qué se estaba utilizando esa maquinaria.
A pesar de sus intentos por eludir responsabilidades, los agentes decidieron trasladar al operario a las dependencias policiales para identificarlo correctamente. Resultó que tenía tres órdenes vigentes emitidas por dos juzgados distintos en Palma. Además, se le extendió una infracción por hacer movimientos de tierras sin autorización municipal.
Mientras tanto, contactaron con la empresa dueña de la retroexcavadora. Esta alegó desconocer su uso irregular y envió una grúa inmediatamente para retirar la máquina del lugar.
No todo terminó ahí; durante la inspección encontraron bajo unos toldos materiales sospechosos como focos e hilos eléctricos, probablemente destinados a crear un nuevo punto para vender drogas. Al ser material abandonado sin dueño identificable, fue retirado para su destrucción posterior.
Y como si fuera poco, también se llevó un coche estacionado frente al poblado que figuraba dado de baja y carecía del seguro obligatorio. Un episodio más en esta lucha constante contra las actividades ilegales que parece nunca cesar.

