En el corazón de Sóller, un lugar que ha visto pasar la historia y la poesía, ahora se encuentra en venta la casa natal de Guillem Colom, un poeta que dejó huella en las letras. Por nada menos que 1,5 millones de euros, este emblemático inmueble busca un nuevo propietario que valore su legado. Pero más allá del precio, lo que realmente está en juego es nuestra conexión con la cultura y la identidad local.
Un tesoro literario en peligro
Cada vez que vemos cómo estos espacios únicos se comercializan como si fueran simples propiedades inmobiliarias, nos preguntamos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar? Mientras tanto, escuchamos voces preocupadas como la de Ferran Portella, quien advierte sobre el riesgo de convertirnos en una ciudad ‘venecianizada’, donde quienes han creado y vivido aquí son expulsados por el poder adquisitivo ajeno. El dilema es claro: ¿valoramos nuestro patrimonio o lo tiramos a la basura?
No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras los símbolos de nuestra cultura son mercantilizados sin consideración. La pregunta es: ¿quién estará dispuesto a adquirir esta casa y qué hará con su historia? A veces parece que estamos ante un monocultivo turístico que nos arrastra hacia una homogeneización cultural alarmante.

