En un mundo que avanza rápido, a veces parece que los más cercanos a nosotros son quienes más sufren. Ferran Portella, un hombre apasionado por su tierra, no ha tenido reparos en alzar la voz. «Nos están venecianizando», dice con una mezcla de frustración y tristeza. La realidad es dura: muchos de nosotros sentimos que estamos siendo expulsados de los lugares donde hemos vivido y trabajado toda la vida. Y es que, ¿cómo se puede prosperar si no hay espacio para respirar?
La lucha por el hogar y la producción
Portella continúa narrando cómo su comunidad está viendo desaparecer sus raíces bajo el peso del turismo desmedido y el monocultivo turístico. A medida que las calles se llenan de visitantes, aquellos que han cultivado la tierra durante generaciones sienten que se les tira a la basura su historia y su esfuerzo. Él clama por una solución real, porque es fundamental poder vivir donde se produce. «Si seguimos así, ¿qué futuro nos espera?» pregunta, dejando claro que no sólo es una cuestión económica; se trata de identidad.
Así pues, en medio de esta vorágine de cambios y desafíos, Portella invita a todos a reflexionar sobre lo que realmente importa: nuestras comunidades y nuestro entorno. Al final del día, somos nosotros quienes debemos decidir qué queremos construir juntos.

