La preocupación crece entre los ecologistas de las Islas Baleares. En medio de una crisis hídrica que ya no se puede ignorar, el Govern parece haber decidido tirar a la basura un control vital sobre el agua. Mientras se habla de moratorias solares, lo cierto es que continúan autorizando grandes proyectos en terrenos rústicos, dejando a la comunidad con más preguntas que respuestas.
Un descontrol alarmante
La situación es crítica y todos lo saben. La pérdida del control sobre nuestros recursos hídricos no es solo un tema técnico; es una cuestión que afecta a nuestras vidas cotidianas. En plena crisis de acuíferos, resulta incomprensible que se permita seguir construyendo sin verificar si realmente hay suficiente agua para todos. Esta falta de previsión pone en riesgo nuestro futuro y el de las generaciones venideras.
Así que, ¿hasta cuándo vamos a permitir que estos errores sigan sucediendo? Es momento de alzar la voz y exigir un cambio real. Las Islas Baleares merecen una gestión responsable y sostenible, donde se priorice el bienestar de nuestra gente por encima del monocultivo turístico.

