La realidad nos grita desde las playas de Baleares: el auge descontrolado del turismo no es culpa solo de los demás. El PP ha decidido apuntar con el dedo al Pacte de les places turístiques, cuando, en realidad, la ley Delgado, que ellos mismos impulsaron, ha sido la que ha permitido que todo esto suceda.
Una masificación insostenible
Estamos hablando de una situación alarmante. La saturación turística está llevando nuestras costas a un punto crítico. Y mientras miles de barcas surcan las aguas durante el último eclipse solar, muchos se preguntan: ¿qué futuro le estamos dejando a nuestra tierra? La gestión del turismo ha sido una danza peligrosa, donde la codicia ha eclipsado la sostenibilidad.
No podemos seguir tirando a la basura nuestro patrimonio natural por unos euros más. Como bien dice Tomeu Penya: “Estoy muy triste. Nunca imaginé que el futuro de Mallorca sería así.” Es hora de tomar responsabilidad y replantearnos qué tipo de destino queremos ser. No podemos permitir que esta historia acabe en una distopía más; debemos actuar ahora antes de que sea demasiado tarde.

