Hoy, en la Baylor School, el ambiente era de entrenamiento intenso, pero Mikel Merino decidió no unirse a sus compañeros. El centrocampista del Arsenal, que debería estar brillando en el campo, pasó la mañana bajo el cuidado de los fisios. ¿El motivo? Molestias que le han hecho sentir un poco más cauteloso de lo habitual.
Merino entró al juego contra Cabo Verde cuando quedaban apenas 20 minutos, buscando dar ese empujón que tanto necesitaba la selección. Pero al finalizar el partido, dejó el estadio con esas molestias que son un eco lejano de su operación en el pie de febrero. Lo cierto es que después de haber estado parado tanto tiempo, cualquier pequeño dolor puede ser motivo para frenar y evaluar bien la situación.
Sin riesgos a días del gran partido
Afortunadamente, parece que las molestias no son graves y solo son una consecuencia natural tras meses sin competir. Sin embargo, hay que tener claro que en estos momentos nadie quiere arriesgarse a perder a un jugador clave antes del crucial enfrentamiento contra Arabia Saudí. La prudencia es esencial; todos queremos ver a Merino en plena forma luciendo su talento cuando más importa.

