En el corazón de Palma, los autobuses de la EMT se enfrentan a una situación complicada. Este lunes, el PSOE salió al paso de las críticas del equipo de gobierno municipal que asegura no poder cubrir los gastos derivados de la gratuidad del transporte público con los fondos enviados desde el Gobierno central. En este contexto, los socialistas no dudaron en señalar que «la EMT cerrará 2026 con pérdidas por valor de cuatro millones de euros debido a que el Govern, a través del Consorci de Transports de Mallorca, tenía la obligación de inyectar siete millones en un convenio específico por kilometraje y aún no lo han firmado».
Un panorama preocupante
Si Marga Prohens, presidenta del Govern, hubiera cumplido con su palabra, tal vez la EMT podría haber presentado unas cuentas más saludables. Pero aquí estamos. El análisis del anteproyecto presupuestario revela un dato esperanzador: «el aumento en la partida destinada a la gratuidad del Gobierno central ha sido crucial para salvar a la EMT», pasando de 26 a 32 millones. Sin embargo, hay más que contar.
Los socialistas también alertan sobre las compras pendientes: “se añadirán diez nuevos buses hasta alcanzar un total de 78”, muy lejos de los prometidos 113 por parte del PP en 2023. Además, es alarmante saber que las nuevas cocheras en Son Rossinyol costarán 70 millones; pero ojo, ¡33 millones siguen sin estar garantizados! Y todavía no hemos visto ni rastro del aparcamiento prometido.
Y como si todo esto fuera poco, el PSOE lamenta que por segundo año consecutivo no contamos con datos actualizados sobre usuarios por línea para analizar cómo se están utilizando estos servicios. La última vez fue en 2024 y parece que sigue siendo un misterio.

