En un giro sorprendente, el Tribunal Administrativo del Círculo de Lisboa ha respaldado a Renata Cambra, una valiente manifestante que lucha por el derecho a la vivienda. Este lunes, se permitió que las tiendas de campaña permanezcan en las calles hasta el 24 de noviembre, justo antes de la votación sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2027. Sin duda, un acto simbólico que refleja la creciente frustración ante una crisis habitacional que parece no tener fin.
La respuesta contundente del tribunal
A pesar de los intentos del Gobierno conservador por desmantelar estas acampadas, incluso recurriendo a métodos violentos por parte de la Policía en tres ocasiones recientes, el fallo judicial reafirma el derecho fundamental de manifestarse. La jueza Ana de Campos argumentó que la aplicación estricta del decreto de 1974 por parte de las autoridades vulneraba derechos esenciales y no podía limitarse a horarios arbitrarios.
Esta decisión no solo marca un hito en la lucha por la vivienda; también lanza un mensaje claro: el ejercicio del derecho a manifestarse debe ser protegido y respetado. “No podemos permitir que se imponga un límite horario absoluto al ejercicio legítimo de nuestros derechos”, afirmaba De Campos con firmeza.
No obstante, mientras desde el Partido Socialista celebran esta victoria como una “estruendosa derrota” para el primer ministro Luís Montenegro, otros sectores políticos advierten sobre una supuesta “desautorización” a las fuerzas policiales. Desde Chega, partido ultraderechista, se denuncia que esta decisión fomenta aún más la confusión y anarquía en las calles.
A pesar del revuelo político generado, el alcalde de Lisboa ha pedido calma y está dispuesto a escuchar tanto a los manifestantes como a los diferentes actores involucrados en esta compleja situación. En medio de tantas voces discordantes, lo cierto es que el clamor por soluciones reales ante la crisis habitacional resuena cada vez más fuerte entre los ciudadanos.

