En un acto que refleja la creciente preocupación por la salud pública, más de 60 entidades del Llevant se han unido para reclamar a gritos lo que todos merecemos: una sanidad pública de calidad. Este clamor no es solo un grito al viento; es un llamado urgente a las autoridades para que el Hospital de Manacor duplique su número de camas. ¿Acaso es mucho pedir? La respuesta parece evidente.
La comunidad se levanta por su salud
A medida que la población crece y nuestras necesidades aumentan, lo que no podemos permitir es seguir tirando a la basura nuestra sanidad. Los ciudadanos están cansados de escuchar promesas vacías. Como bien dice uno de los representantes de las entidades, «no podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras nuestras familias luchan por recibir atención adecuada». Estas palabras resuenan en cada rincón del Llevant.
No es solo una cuestión numérica; se trata del bienestar de nuestros seres queridos. Cada día vemos cómo las urgencias colapsan y cómo muchos deben esperar horas, incluso días, para ser atendidos adecuadamente. Y eso no debería ser así.
Este movimiento no ha surgido de la nada; lleva tiempo gestándose entre las comunidades locales que reclaman un cambio real. Lo que está en juego aquí es nuestra salud, nuestra dignidad y nuestro derecho a recibir atención médica como cualquier ciudadano europeo. Es hora de poner fin a este monocultivo turístico que olvida lo esencial: cuidar de nosotros mismos.

