En Palma, la frustración se siente en el aire. Diferentes asociaciones vecinales han decidido no quedarse calladas ante un problema que ya parece crónico: las pantallas informativas de la EMT están fuera de servicio más veces de las que deberían. Maribel Alcázar, presidenta de la Federació d’Associacions de Veïns de Palma, lo dejó claro: «Estamos hartos de que los vecinos no seamos la prioridad y sí lo sean los turistas». Y es que, mientras los autobuses escasean en las zonas residenciales, parecen multiplicarse para satisfacer a quienes visitan nuestra ciudad.
La lucha por un transporte digno
La situación se agrava con el recorte en la frecuencia de autobuses. Alcázar denuncia que algunas líneas fundamentales, como la 8 (Son Roca-Sindicat) y la 7 (Son Gotleu-Son Vida), han visto cómo sus tiempos de espera aumentan drásticamente: «Si antes pasaban tres autobuses, ahora pasan dos; eso significa esperar entre ocho y diez minutos». Con menos vehículos en circulación, es evidente que el colapso es inminente.
A esto hay que sumar el mal funcionamiento de las pantallas informativas: «Esto genera un desajuste total en la circulación y una falta absoluta de información para los usuarios», añadió Alcázar con preocupación. Y es que muchos vecinos tienen trabajos con horarios complicados y necesitan saber cuándo llegará su transporte: «Hay gente que tiene que entrar a trabajar a las cinco de la mañana y muchas veces no tiene alternativas para llegar a determinados lugares».
Este grito desesperado no es nuevo; lleva años resonando entre los vecinos. La federación lleva tiempo reclamando una solución a este problema tan básico como necesario: un servicio acorde con las necesidades laborales reales del barrio. Las pantallas son más que simples herramientas; son vitales para planificar desplazamientos. «El hecho de que no funcionen te deja sin saber cuándo llegará el autobús, es una desinformación total», concluyó Alcázar.
Ante estas críticas, desde Cort justificaron sus acciones comunicando cambios horarias desde julio con el objetivo “de optimizar recursos disponibles”. Pero a pie de calle, esa respuesta suena lejana e insuficiente cuando lo único que queremos es un transporte público digno y accesible.

