En un momento clave para la diplomacia internacional, António Costa, presidente del Consejo Europeo, se ha plantado ante el presidente iraní Masud Pezeshkian en Nueva York. En el marco de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, Costa no ha dudado en exigir la “restauración total” de la navegación en el estrecho de Ormuz, un punto caliente que podría cambiar las reglas del juego en la región.
Un diálogo necesario
Con un tono claro y directo, Costa ha subrayado en sus redes sociales que su charla con Pezeshkian fue sustancial. “El diálogo es la única vía para resolver los conflictos y garantizar una paz duradera”, enfatizó. Durante su encuentro, instó al líder iraní a detener los ataques contra sus vecinos y restablecer una navegación libre y segura.
Pezeshkian, por su parte, no se quedó atrás. Argumentó que “la interferencia de los gobiernos occidentales ha afectado a la seguridad mundial”. Mientras tanto, criticó abiertamente cómo algunos países europeos parecen estar bajo el ala de las acciones hostiles de Estados Unidos. “Esperamos que reconsideren su postura y mantengan su independencia”, afirmó con firmeza.
A medida que las tensiones aumentan por el programa nuclear iraní y las sanciones reactivadas tras decisiones históricas como la retirada unilateral de Trump del acuerdo nuclear en 2018, queda claro que el camino hacia una resolución no será fácil. La comunidad internacional observa con atención lo que sucederá después.

