Esperar el autobús en Palma durante los meses de calor puede ser una verdadera prueba de resistencia. Con un total de 867 paradas en la ciudad, resulta alarmante que alrededor del 60% carezcan de la más mínima protección ante el sol abrasador. Sin marquesinas ni refugios, los ciudadanos se ven obligados a soportar temperaturas extremas mientras esperan su transporte.
Este escenario tan desolador choca con el prometedor plan de modernización que se inició hace tres años, pero que aún está lejos de completarse. Según ha informado Ultima Hora, se contemplaban cerca de 300 actuaciones para mejorar las paradas, todo financiado por fondos europeos Next Generation. Sin embargo, la renuncia a 13 millones de euros ha dejado a muchos usuarios desprotegidos durante las olas de calor.
¿Qué pasó con las mejoras?
Aunque había planes para adaptar 180 marquesinas existentes y añadir otras 120 nuevas, lo cierto es que aún hay muchas zonas donde las paradas son simples postes solitarios. La situación es especialmente crítica en los barrios más alejados del centro, donde la falta de sombra y refugio se siente con más intensidad.
No solo eso; también estaba previsto instalar 250 pantallas electrónicas que proporcionarían información en tiempo real sobre los autobuses. Pero aquí viene la sorpresa: solo un centenar funcionan correctamente, mientras que unas 150 siguen apagadas porque no se han hecho las conexiones eléctricas necesarias.
Cientos de usuarios continúan esperando al sol sin ningún tipo de alivio y el debate sobre cómo adaptarnos al cambio climático no puede esperar más. En una ciudad donde cada vez sufrimos más olas de calor, es fundamental que nuestras infraestructuras urbanas respondan a esta nueva realidad. Necesitamos paradas cómodas y protegidas ya, ¡no podemos seguir tirando a la basura nuestros derechos como ciudadanos!

