Imagina tener que lidiar con la burocracia solo para poder aparcar frente a tu casa. Esto es lo que le ha tocado vivir a un vecino de Palma, entre el Amanecer y Son Oliva, quien tras construir su nueva vivienda se ha visto obligado a buscar dos plazas de aparcamiento. Su historia comienza cuando, hace unos meses, comenzó el trámite para obtener un vado permanente, pero las respuestas han sido escasas y frustrantes.
“Me han dicho que va para un año y sé de alguno que lleva cuatro esperando”, cuenta resignado. A pesar de haber pagado las tasas correspondientes y seguir todos los pasos requeridos por el área de Mobilitat del Ajuntament de Palma, su esperanza está puesta en que tal vez en cuatro meses logre tenerlo. Sin embargo, como él mismo dice, “para nada es seguro”.
Un laberinto burocrático sin fin
Todo comenzó en noviembre, cuando obtuvo el final de obra. Después de semanas sin noticias, decidió hacer una visita al departamento de Mobilitat. Allí le informaron que “lo normal es un año”, siempre que no haya complicaciones. Pero lo más sorprendente fue escuchar que no era habitual este tipo de retrasos.
A pesar del reconocimiento por parte del Ajuntament sobre la problemática y sus esfuerzos por reducir los tiempos de espera, la realidad es otra. “Casi tres meses después me dicen que se ha generado el expediente en enero de 2026… siendo optimistas quizás tengamos el vado para verano”, añade con incredulidad.
Lo que más preocupa a este vecino es la situación familiar: conviven con un menor y una persona mayor con movilidad reducida. Necesita ese vado para facilitar los desplazamientos diarios en casa. Pero parece ser que esa necesidad no ha sido suficiente para acelerar el proceso.
Y no es la primera vez que enfrenta problemas administrativos; recuerda haber tardado dos años en obtener la licencia de obras mientras construía su hogar. En cambio, para obtener el número de placa solo tardaron tres días. “Burocráticamente, esto es una locura”, sentencia con frustración.

