Sucesos

Boris, el rey fugaz de Andorra que dejó huella en Mallorca con sus excesos

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Boris Skossyreff es uno de esos personajes que parecen sacados de una novela. Un aventurero, espía y estafador que se autoproclamó rey de Andorra durante un brevísimo tiempo. Su historia comienza en Vilnius, donde nace el 12 de enero de 1896, en una familia noble rusa. Sin embargo, su vida da un giro dramático cuando estalla la Revolución rusa y él, junto a su familia, se convierte en un apátrida perseguido.

Con ese toque de suerte que siempre le acompañó, logra escapar a Inglaterra y se une al Ejército en plena Primera Guerra Mundial. Pero no tarda en cambiar el rumbo: deja atrás las balas y los uniformes para adentrarse en la intrigante vida social europea. En 1925 aterriza en los Países Bajos haciendo creer ser el Conde de Orange. No obstante, su corazón lo lleva a Mallorca, donde queda fascinado por la Isla.

Escándalos y excesos en Palma

Se instala en El Terreno y comienza un romance tumultuoso con Florence Marmon, una estadounidense rica y divorciada. Aquí es donde su leyenda empieza a crecer: fiestas descontroladas llenas de alcohol y drogas que escandalizan a todos los isleños. Claro está, las autoridades no tardan en enterarse y deciden actuar; Boris es considerado un pecador irredento según la Ley de Vagos y Maleantes del ’33. Las evidencias contra él son contundentes: ruidos molestos tras varias copas lo llevan directo a la expulsión.

Tras dejar atrás Mallorca como quien se quita un zapato incómodo, se dirige a Sitges antes de poner sus ojos en Andorra. Allí despierta la ambición realista que siempre tuvo dentro: proclamarse Rey Boris I de Andorra. Con algunos contactos entre las élites andorranas gracias a sus relatos fantásticos sobre su linaje ruso, logra coronarse… pero solo por trece días.

El final abrupto llega cuando dos guardias civiles cruzan la frontera para llevarlo detenido sin que nadie intervenga por él. Tras ser encarcelado brevemente, termina expulso hacia Portugal y luego Francia, donde intenta hacer malabares con los nazis como traductor mientras juega al doble o triple juego.

Su increíble capacidad para sobrevivir le lleva incluso al gulag siberiano tras ser arrestado por soviéticos después de la guerra. Ahí continúa siendo el mismo dandy elegante hasta su liberación diez años después.

A pesar de sus peripecias amorosas y matrimoniales (siempre acabando mal), su desenlace resulta insípido: muere en 1989 en un geriátrico aburrido. Una despedida triste para alguien que vivió como un verdadero libertino histórico.

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