En un rincón del Museo Reina Sofía de Madrid, donde el eco de Guernica resuena con fuerza, Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para Palestina, lanzó un grito desgarrador este miércoles. «España está prácticamente sola ante la abominación» del genocidio que se vive en Gaza. Mientras las bombas siguen cayendo y la comunidad internacional parece mirar hacia otro lado, ella no ha dudado en señalar a Europa por anteponer los intereses corporativos a los derechos humanos.
Albanese no se guardó nada. Con un tono apasionado y directo, afirmó que lo que está sucediendo es una vergüenza. La Unión Europea parece haber olvidado su deber moral y ha optado por una postura que prioriza el beneficio económico sobre la vida humana. «Esto es lo que es Europa tres años después del genocidio en Gaza», lamentó.
Un acto de valentía y resistencia
Agradeció al Gobierno español y a la sociedad por tener el valor de plantar cara a la injusticia. Sin embargo, fue clara al afirmar que aún hay mucho camino por recorrer. «La posición de España contrasta enormemente con esa Europa que se ha dejado llevar por los mercados», dijo con firmeza. Albanese ve en el esfuerzo español algo más que solidaridad; lo considera un acto crucial para preservar nuestras democracias.
Pero las malas noticias no cesan: Israel sigue bombardeando Gaza sin tregua. «No hay un alto el fuego», denunció Albanese mientras su mirada reflejaba la frustración acumulada. A pesar de los anuncios de paz, ella advirtió sobre una campaña sistemática para desviar nuestra atención de lo que realmente está ocurriendo allí.
Y es que cada día mueren personas inocentes en Gaza mientras muchos prefieren ignorar esta realidad desgarradora. La relatora hizo hincapié en cómo gran parte del mundo ha decidido dar la espalda al sufrimiento palestino: «Si seguimos permitiendo esto, tarde o temprano nos afectará también a nosotros».
A medida que sus palabras resonaban entre los presentes, era evidente cómo su propia lucha contra las sanciones por pedir justicia estaba marcada por una profunda sensación de impotencia. ¿Por qué deberían las decisiones estadounidenses influir tan fuertemente en Europa? Esta cuestión quedó flotando en el aire como una sombra inquietante.
Albanese no solo habló sobre Gaza; también hizo eco de cómo Israel actúa impunemente desde hace décadas gracias a la complicidad internacional. Se refirió al caso reciente del secuestro de personas fuera de sus aguas territoriales como un ejemplo escalofriante del abuso sistemático y arrogantemente persistente.
En definitiva, nos dejó claro que o defendemos nuestros valores democráticos o nos dirigimos hacia una barbarie inaceptable.

