En un giro preocupante de los acontecimientos, el mando militar central de Irán, conocido como Hatam al Anbiya, lanzó este lunes una advertencia que no puede pasarse por alto. Si las fuerzas israelíes deciden reanudar sus bombardeos sobre el sur de Beirut, los habitantes del norte de Israel deberían evacuar la zona. Así lo ha manifestado este organismo en un comunicado que ha sido recogido por la radiotelevisión pública iraní, IRIB.
La situación está que arde. En palabras del comunicado, “ante las constantes violaciones del alto el fuego” por parte del régimen israelí, se hace un llamado a los residentes y asentamientos militares en el norte de los territorios ocupados para que abandonen la región si no quieren verse envueltos en daños colaterales. Una advertencia clara y directa.
Una escalada inminente
No solo eso; los servicios de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní han dejado caer una frase que resuena con fuerza: “quien siembra vientos, recoge tempestades”. Esto deja claro que Irán considera cualquier cruce de líneas rojas en Líbano y Gaza como una amenaza directa a su seguridad nacional. “Cualquier agresión será respondida con operaciones defensivas”, han afirmado desde Teherán. Aquí la presión es palpable.
Por su parte, Behnam Rezaei, jefe de inteligencia naval iraní, enfatizó que “la paciencia de Irán tiene un límite”. ¿Y qué significa esto? Que el estrecho de Ormuz está bajo control iraní y no permitirán ninguna escalada adicional. Tensión creciente y nervios afilados entre ambas partes.
Aquí es donde entran en juego las decisiones del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su ministro de Defensa Israel Katz, quienes ya han dado órdenes para atacar a Hezbolá en Beirut como represalia por recientes ataques que dejaron a un soldado israelí muerto. Después de todo esto, no es sorprendente ver cómo el Ejército israelí ha comenzado a evacuar Dahiyeh, ese corazón palpitante del sur de Beirut controlado por Hezbolá.
Toda esta historia viene tras meses complicados desde que estallaran las últimas hostilidades a gran escala en marzo pasado. La chispa fue un ataque directo contra el líder supremo iraní durante una ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos. Desde entonces hemos visto cómo ambos lados buscan establecer su dominio mientras se enfrentan a duras realidades políticas y humanitarias.

