Madrid, 17 de julio. En una noche más que tensa, el Ejército de Estados Unidos ha hecho eco de una nueva ronda de bombardeos sobre Irán, marcando así la séptima noche consecutiva en este conflicto que parece no tener fin. Lo que alguna vez fue un acuerdo entre Washington y Teherán ahora es solo un recuerdo borroso, convertido en papel mojado por las acciones desafortunadas de ambos lados.
El Mando Central del Ejército estadounidense, conocido como CENTCOM, no ha dudado en comunicar a través de redes sociales el inicio de esta serie de ataques. Su mensaje es claro: «Los ataques buscan debilitar aún más las capacidades militares iraníes», siguiendo las órdenes directas del presidente Donald Trump. Este último ha decidido elevar el tono y dejar claro que su estrategia implica atacar infraestructuras críticas hasta que Irán acepte sentarse a negociar.
Un ciclo imparable de violencia
No podemos ignorar el contexto en el que se desarrollan estos ataques. Más de 40 civiles han perdido la vida en Irán debido a los bombardeos, mientras que Teherán responde con ofensivas contra bases estadounidenses ubicadas en Bahréin, Kuwait y Qatar. Es un tira y afloja desgastante donde nadie parece ganar.
A todo esto, Washington ha reactivado el bloqueo naval al estrecho de Ormuz como medida coercitiva. Las fuerzas estadounidenses han informado sobre operaciones para desviar y abordar buques comerciales iraníes bajo la estricta vigilancia del CENTCOM. En resumen, la situación se torna cada vez más compleja y peligrosa para todos los involucrados.

