En una jugada inesperada que ha dejado a muchos con la boca abierta, el Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo este lunes lo que ellos llaman «ataques en defensa propia». El foco de estos bombardeos fueron embarcaciones iraníes y bases de misiles situadas en el sur de Irán, todo esto mientras aún estamos bajo un alto el fuego que se firmó entre Teherán y Washington el 8 de abril. Curiosamente, este acuerdo se ha prorrogado sin fecha límite por parte del presidente Donald Trump.
Una situación delicada
El capitán Tim Hawkins, portavoz del Mando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM), ha declarado que estos ataques eran necesarios para proteger a las tropas estadounidenses de lo que consideran amenazas provenientes de las fuerzas iraníes. Hawkins no escatimó en detalles al señalar que los objetivos incluían tanto bases de lanzamiento como embarcaciones iraníes supuestamente implicadas en actividades peligrosas, como la colocación de minas.
A pesar del caos evidente, el CENTCOM se esfuerza por transmitir un mensaje de moderación durante este frágil alto el fuego. Es casi irónico pensar cómo un acuerdo tan reciente puede tambalearse ante decisiones tan drásticas. ¿Hasta dónde llegaremos antes de que la calma vuelva a reinar?

