En una jugada que ha dejado a muchos con la boca abierta, el Senado boliviano, reunido en Sucre, ha decidido derogar las limitaciones al uso del Ejército. Esto se da en un momento en que las protestas y los bloqueos han tomado La Paz por asalto, donde la gente lleva tres semanas exigiendo la dimisión del presidente Rodrigo Paz.
La ley derogada era una salvaguarda instaurada en 2020 para regular cómo el Gobierno podía aplicar medidas extraordinarias. Pero ahora, tras su eliminación, se abre la puerta a que el Ejecutivo actúe con mayor libertad. Muchos ven esto como un peligroso avance hacia un estado de sitio sin control.
Demandas de diálogo frente a la violencia
A medida que crecen las tensiones, voces como las de la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo claman por el fin de la violencia y piden un diálogo sincero para resolver esta crisis. En su comunicado conjunto, estos organismos destacan lo urgente que es restablecer la comunicación entre todas las partes involucradas y evitar cualquier medida que pueda agravar aún más el conflicto.
Por otro lado, mientras algunos sectores cívicos abogan por establecer un “estado de excepción sectorizado” para facilitar la circulación y afrontar los bloqueos, otros temen que esto solo aumente los enfrentamientos. Organizaciones sociales afirman con firmeza que este tipo de decisiones solo conducirán a más violencia.
“Lamentamos profundamente que aún no hayamos podido sentarnos a dialogar”, expresan desde estas organizaciones, subrayando la importancia vital de proteger tanto a los ciudadanos como a sus derechos humanos. La situación está tensa y todos esperan una salida pacífica antes de que sea demasiado tarde.

