En un giro que deja a muchas organizaciones humanitarias al borde del abismo, el Tribunal Supremo de Israel ha decidido este miércoles que más de diez ONG internacionales deben despedirse de su trabajo en los Territorios Palestinos Ocupados. El mensaje es claro: si no se registran según los estrictos parámetros israelíes, se verán obligadas a marcharse. Y no hay vuelta atrás.
El plazo dado es de 30 días. Entre las afectadas están entidades conocidas como Médicos Sin Fronteras y Acción contra el Hambre, quienes deberán proporcionar una montaña de información sobre sus trabajadores palestinos. Un proceso que, según ellos mismos han expresado, genera miedo: ¿quién quiere poner en peligro la seguridad de aquellos con los que trabajan?
La justificación tras la medida
El Gobierno israelí asegura que estas medidas son vitales para mantener la seguridad en la región. Afirman que no buscan limitar la ayuda humanitaria, sino asegurar que llegue a quienes realmente lo necesitan mediante canales legítimos. Pero entre tanta burocracia y exigencias, muchos se preguntan si realmente esto responde al deseo de ayudar o si solo es otra forma de control.
AIDA, una organización paraguas que agrupa a estas 19 ONG, había pedido antes poder continuar su labor sin tener que entregar listas completas de sus empleados locales por temor a represalias. Sin embargo, el tribunal ha respaldado esta nueva normativa como un paso “legítimo y proporcionado” para proteger tanto al Estado como a sus ciudadanos.
Amichai Chikli, ministro para los Asuntos de la Diáspora, celebra esta decisión y lanza un aviso contundente: Israel no tolerará actividades terroristas disfrazadas bajo el manto de ayuda humanitaria. En este contexto tan tenso, la verdad parece quedar arrinconada entre estadísticas: hasta marzo de 2026 se han recibido 129 solicitudes para registrarse; solo 30 han pasado el filtro mientras otras 47 aún están bajo revisión.
Así las cosas, queda claro que el futuro del trabajo humanitario en Cisjordania y Gaza está más incierto que nunca. La pregunta sigue flotando en el aire: ¿realmente estamos dispuestos a tirar por la borda años de esfuerzo por un papel?

