Este jueves, a las 19:30 horas, el Centro Andaluz de las Letras se convertirá en un punto de encuentro para los amantes de la literatura. Allí, Eider Rodríguez, la talentosa autora vasca, presentará su nueva colección de relatos titulada ‘Era todo el mismo hueco’. La escritora nos invita a sumergirnos en los vacíos vitales que todos experimentamos, abordándolos desde una perspectiva cotidiana y emocional.
Un estilo que busca la esencia
Durante la charla, Eider revela su evolución como escritora: «Cuando comenzamos a escribir, queremos demostrar lo que sabemos hacer. Pero con el tiempo, el objetivo es acercarse a nuestra verdadera voz. Por eso elimino palabras y estructuras innecesarias; busco dejar el texto lo más austero posible sin perder profundidad». Es impresionante cómo esta búsqueda consciente le permite despojarse de adornos y llegar al corazón de sus relatos.
En sus historias, las emociones son como corrientes ocultas; evita caer en la sobreexposición sentimental típica de algunos autores. «Me lleva tiempo terminar un relato porque reescribo mucho. A veces es mejor dejar un gesto sutil que mil palabras», confiesa con sinceridad.
A través del amor y sus matices, Eider nos ofrece una mirada antisentimentalista; algo que ella considera natural en su forma de ver el mundo. Según sus palabras: «Cuanto más me acerco a mí misma al escribir, más fluye mi estilo».
La metáfora del vacío está presente en su obra; esos agujeros o grietas simbolizan los vacíos existenciales de los protagonistas sin caer en fatalismos. Y aunque ella no buscó deliberadamente este símbolo al titular su libro, parece ser una conexión inevitable con lo que ha querido expresar.
Por otro lado, es interesante notar cómo Eider se siente satisfecha cuando dicen que no hay frases subrayables en sus obras: «Como lectora, si subrayo algo es porque no me gusta del todo». Así que les deja libertad a sus personajes; cada vez más les da rienda suelta para llevarla hacia lugares inesperados mientras trabaja con ellos desde la intuición.
Y sí, trabajar en bares le ha agudizado el oído para captar historias reales entre murmuraciones ajenas. Para Eider, ese ruido ambiente se convierte en parte fundamental del proceso creativo.
En esta ocasión ha confiado la traducción de su obra al escritor Ander Izagirre por la carga simultánea de otros proyectos literarios. Pero seguro disfrutaremos aún más con esta última entrega llena de matices e introspecciones personales.

