El 3 de marzo, el Ejército de Irán ha alzado la voz al reivindicar una serie de ataques que han resonado en todo Oriente Medio. Este martes, anunciaron que habían llevado a cabo operaciones contra territorio israelí y la base de Al Udeid en Qatar, un punto estratégico controlado por Estados Unidos. Todo esto como respuesta a la ofensiva sorpresa lanzada por ambos países el pasado 28 de febrero.
Una escalada alarmante
Según los informes, estas «operaciones con drones y misiles» han tenido como objetivo lo que ellos consideran «posiciones enemigas», incluyendo instalaciones militares israelíes. Además, señalaron que también atacaron buques enemigos en la región. La televisión pública iraní, IRIB, ha sido testigo de esta escalada: «Las operaciones ofensivas y defensivas frente al agresivo enemigo continúan con total fuerza», afirmó el Ejército iraní.
Un portavoz de la Guardia Revolucionaria fue aún más allá al confirmar que se dispararon cuatro misiles de crucero contra el portaaeronaves ‘USS Abraham Lincoln’, que navegaba entre 250 y 300 kilómetros de las costas de Chabahar. Tras este ataque, según sus palabras, el buque huyó hacia zonas del sureste del océano Índico.
Aún sin pronunciamiento oficial por parte de la Armada estadounidense sobre este incidente ni sobre su posible reposicionamiento, lo cierto es que la situación se torna cada vez más tensa. Mientras tanto, las cifras son desgarradoras: cerca de 800 muertos en Irán debido a la ofensiva estadounidense e israelí hasta este momento. Entre ellos se encuentran figuras destacadas como el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, junto a varios ministros y altos mandos del Ejército.

