MADRID, 27 de mayo. En un giro que no sorprende a nadie, Polonia ha convocado al embajador ruso, Georgi Mijno, para dejarle claro que no están dispuestos a tolerar más amenazas por parte de Moscú. Esto se produce después de uno de los ataques más devastadores en Kiev y sus alrededores, donde cinco vidas se apagaron y más de cien personas resultaron heridas. La situación es alarmante y el Ministerio de Exteriores polaco no ha dudado en expresar su firme rechazo.
Una postura clara ante la agresión
El portavoz del ministerio, Maciej Wewior, fue contundente: «Las amenazas rusas son tomadas muy en serio». ¿Cómo puede ser que alguien intente justificar la violencia contra civiles? No hay excusas. Wewior insistió en que estas acciones deben cesar inmediatamente y recordó a Rusia sus obligaciones internacionales. Habló de una ‘operación militar’, pero lo cierto es que estamos ante una guerra disfrazada.
«No podemos consentir esto», añadió con vehemencia. Al parecer, Rusia tiene la idea errónea de que sus ataques a infraestructuras civiles son meras maniobras militares; nada más lejos de la realidad. Las misiones diplomáticas no deberían ser blanco del fuego cruzado, eso es simplemente inaceptable.
Aparte, esta protesta polaca se está llevando a cabo en coordinación con otros países europeos como Alemania. El martes también llamaron al embajador ruso para manifestar su desacuerdo por las mismas razones. La Unión Europea también está al tanto; todos están unidos en este reclamo justo.
En medio del caos, el Ministerio de Exteriores polaco reafirmó su posición: cualquier ataque contra Ucrania es un acto injustificable de agresión que causa pérdidas irreparables tanto humanas como materiales. La comunidad internacional debe actuar ahora más que nunca para poner fin a esta locura.

