En la jornada del martes, las noticias que llegan desde Líbano son desoladoras. Las autoridades han confirmado que más de 30 personas han perdido la vida y otras 40 han resultado heridas debido a una nueva oleada de ataques lanzados por el Ejército de Israel, todo esto a pesar del alto el fuego que había estado vigente desde abril.
El Ministerio de Sanidad libanés ha hecho eco del horror al anunciar que, en solo un día, 31 vidas se apagaron, muchas de ellas inocentes. La localidad más golpeada fue Burj al Shamali, situada en el distrito de Tiro, donde lamentablemente se registraron 14 muertes, entre las que se cuentan dos menores. El dolor se siente profundo con cada noticia: 16 heridos, cinco de ellos también niños.
Un conflicto sin tregua
Pero no es solo Burj al Shamali el escenario de esta tragedia. En Marake, también dentro del distrito de Tiro, seis personas murieron y otros seis resultaron heridos; y en Selá, los estragos dejaron a dos muertos y dos heridos más. Mientras tanto, Kautar al Ruz sufrió la pérdida de cinco vidas y otros seis heridos; todos ellos nos recuerdan la fragilidad de la paz en esta región.
A medida que avanzaba el día, Israel emitió órdenes para evacuar a los residentes de casi veinte ciudades del sur del país. En este contexto caótico, Benjamin Netanyahu decidió intensificar aún más la ofensiva contra Líbano. Desde marzo pasado, ya son más 3.200 las almas que han sido arrebatadas por este conflicto.
Todo comenzó el 2 de marzo cuando Hezbolá lanzó proyectiles hacia Israel como respuesta a un ataque mortal contra su líder supremo en Irán. Desde entonces, hemos sido testigos de una escalada brutal: bombardeos constantes y una invasión terrestre que ha dejado cicatrices profundas.
A pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre pasado tras meses ininterrumpidos de combates –todo esto tras los ataques del 7 de octubre– la realidad sigue siendo sombría. Cada nuevo ataque nos recuerda lo lejos que estamos aún de una paz duradera; Líbano continúa siendo víctima mientras los ecos del conflicto resuenan fuertemente.

