MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) – Este martes, el Ejército israelí ha ejecutado un controvertido «bombardeo de precisión» en la capital de Qatar, Doha. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), este ataque se dirigió contra presuntos altos mandos del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Las explosiones resonaron en el barrio de Katara, pero hasta el momento no hay información clara sobre víctimas.
Un objetivo claro
Las FDI han declarado que su blanco era nada menos que «la cúpula de la organización terrorista Hamás». En sus declaraciones, enfatizan que estos individuos han estado al frente de las operaciones del grupo durante años y son considerados responsables directos de la brutal masacre del 7 de octubre. Sin embargo, también aseguran que se tomaron precauciones para minimizar el daño a civiles, utilizando municiones precisas e inteligencia previa al ataque.
A pesar de esto, las críticas no se han hecho esperar. Fuentes cercanas a Hamás mencionadas por Al Yazira indican que la delegación negociadora del grupo palestino se encontraba reunida en ese momento discutiendo una propuesta reciente del presidente estadounidense Donald Trump para establecer un alto el fuego en Gaza. Esta situación revela una complejidad política que va más allá del simple intercambio bélico.

